julio 21, 2015

Encuentro de Pastoral Urbana Aborigen

(Prensa ENDEPA). Los días 25, 26 y 27 de septiembre, en la ciudad de Trelew (Chubut), se llevará a cabo el 2º Encuentro de ENDEPA sobre Pastoral Urbana Aborigen. Esta experiencia tuvo su primera versión en mayo de este año, cuando en la ciudad de Esquel congregó a más de una veintena de miembros de los Edipas de las diócesis de Neuquén, Bariloche, Comodoro y Esquel.
Mientras avanza la organización del segundo encuentro, compartimos parte de la memoria del primer encuentro.

pastoral urbana esquel

Primer Encuentro de Pastoral Urbana Aborigen
Convocados por la convicción y el deseo de reflexionar sobre la presencia y la vida de nuestros hermanos y hermanas mapuches tehuelches en el ámbito urbano de nuestra argentina sur y patagónica, nos reunimos varios integrantes de los equipos de Endepa en la ciudad de Esquel, Prov. de Chubut el día 1 de mayo del año 2015.
Pudimos viajar y estar presentes una veintena de miembros de los Edipas de las diócesis de Neuquén, Bariloche, Comodoro y Esquel. Desde nuestros lugares de origen pudimos responder a esta esperada convocatoria los equipos de las diocesanos de Neuquén, Bariloche, Comodoro y prelatura de Esquel. Estuvimos acompañados por el Obispo prelado de Esquel, P. José Slavi. Nos visitó el P, Mateos Antonio y la Jueza Srta. Susana, coordinadora de asuntos aborígenes del Oeste del Chubut.
Después de unas sentidas palabras de gratitud y bienvenida del equipo local, por parte de Eva Lincán: ‘me parece muy bien que hayan elegido este lugar. Estamos contentos de estar en Endepa. Hace mucho que estamos. Cuesta bastante pero seguimos adelante sin dejar de reconocernos que somos el pueblo aborigen en Esquel’, nos presentamos e iniciamos la reflexión sobre el tema que nos convocaba: “Presencia y realidad de nuestros hermanos mapuches-tehuelches en el ámbito urbano, pueblos o ciudades”.
A lo largo de mucho tiempo en Endepa se había instalado la preocupación y la necesidad de tomar el pulso a la realidad de nuestros peñis y lamien del ámbito urbano, pueblos y ciudades, pues la mayoría de los equipos estaban muy embebidos de la vida y problemática de las comunidades rurales. Sin embargo sabíamos que muchos de nuestros hermanos aborígenes, tanto en el norte como en el sur, han emigrado, voluntaria o forzosamente, al ámbito urbano, corriendo diversas situaciones, la mayor parte duras y discriminatorias.
Las palabras de algunas lamien nos documentan parte de ellas: “aprendí la lengua aunque soy aborigen, el color de mi piel y del pelo lo dicen. Mis padres jamás me permitieron hablar en lengua pero yo quiero saber mis raíces y enseñar a mis hijos a saber dónde vienen. Siento que me falta algo y eso es saber de dónde vengo, las cosas que pasaron con los míos y que influyen en mí”.
– En la ciudad hablar y tratar estos temas es muy difícil; a muchos no les interesan o los desprecian.
– “muchos de los piñis y lamien vienen a la ciudad y yo deseo, mediante la pastoral de Endepa que se mantengan las raíces en ellos”.
– “en mi familia, por ejemplo, mi hermana no sé si quisiera reconocerse como mapuche… todos son mapuches pero en la relación con otras personas entra la vergüenza”…
Estos sentimientos se escuchaban una y otra vez en las palabras de cada uno de los integrantes. Podemos plasmarlas a modo de síntesis en estas afirmaciones escuchadas en los grupos:
En la ciudad el desarraigo es muy grande. Sentimos muchos obstáculos, por ejemplo, tener vergüenza de ser mapuches; vivir encerrados, cuando en el campo se vive libre; consumo masivo. Esconderse tras otras cosas, por ejemplo, ‘somos gauchos’ y ‘no mapuches’ para no sufrir con nuestra identidad ancestral. No podemos conseguir trabajo, porque al venir del campo no hemos podido estudiar bien. El anonimato, obstáculo durísimo, hace sufrir porque cuando uno llega a un lugar lo dejan de lado, no lo tienen en cuenta; también se sufre la dificultad en hacer los diversos trámites …
“En el pueblo me da vergüenza, no puedo conseguir lo que busco, intento que nadie sepa de dónde vengo; me invitan y me niego y no quiero participar… eso no es para mí, digo”.
“La verdad es que muchos vienen al pueblo por falta de trabajo. La realidad en el pueblo es muy difícil, sin tierra ni casa, se hacen tomas, son reprimidos… seguimos acompañando y vengo para saber qué hacer y renovar el espíritu”…
“hace cuarenta años que estoy en la ciudad soy mapuche trabajando. Quiero comunicar mi experiencia de vivir en la ciudad y de mantener en ella nuestra lengua y cultura .
“soy aborigen en la ciudad… mi papá andaba en el campo y hablaba la lengua. Yo no aprendí porque me retiré.”
“En Esquel se encuentra mucha identidad de mapuche-tehuelche.
Donde miremos ahí se encuentran los peñis y lamien. Antes había celebraciones, estábamos más juntos, sabíamos los unos de los otros. En la escuela se sentía su presencia.
En el trabajo, en casa de un italiano, se pierde la identidad…
yo vivía en un barrio con gente mapuche, los vecinos hacían la rogativa… todo quedó olvidado en la memoria pero en un momento surge la necesidad.
Los patrones lavan la cabeza. Para ellos éramos los indios, indios despreciables.
Siempre me dolía pero un día reaccioné porque me sentí ofendida y les dije que no podían tratarnos así.
Desde hace unos años se expandieron las iglesia evangélicas
que no son libres y que son perjudiciales para los peñis. Les dicen que deben dejar todo, lo primero la familia y
si estás en la iglesia ya no sos mapuche ni aborigen sino evangélico porque has abrazado el evangelio.
¿Cómo podés ser mapuche y católica? – dicen-, ¡si sos mapuche no podés ser católica¡
Cuando murió papá lo enterramos con las dos bendiciones y cuando estaba
por morir fue a la misa y deseó ser enterrado con la bendición católica.
Los evangélicos dicen que estaba muy equivocado”.
(Testimonio surgido en la redacción de un grupo de reflexión)

– Recuperar la identidad… “Soy mapuche, pero no puedo explicar nada a mis hijos o nietos porque no me enseñaron en la familia. Ahora me inquieta saber todo sobre la cultura porque deseo saber y aceptar lo que soy”.
– “Mi madre tenía rasgos mapuche tehuelche. Yo no tengo muchos rasgos… la experiencia de campo no fue muy buena por las necesidades, se cansó… mamá vino a la ciudad y no quería volver al campo, se quedó atrapada en la realidad de la ida a la ciudad y el olvido del campo”.
Ante situaciones manifestadas de la realidad de nuestros peñis y lamien en la ciudad, no intentamos buscar soluciones, ya que era la primera reunión en contacto con dicha temática pero sí comenzamos a vislumbrar algunas actitudes que deberíamos plasmar en nuestros equipos y nuestras pastorales diocesanas. En toda actividad pastoral el Endepa debe trabajar mancomunadamente con otras fuerzas eclesiales o no; pero en esta realidad de hermanos sufridos y presionados por el entorno urbano, estamos convencidos que en nuestros Edipas debemos encontrarnos en una reflexión, planificación y actividad con las otras pastorales parroquiales y diocesanas, a fin de ofrecer contención y ámbitos vitales para que los peñi y lamien puedan ser aceptados y apreciados en su identidad aborigen y en su fe.
Por ahora simplemente queremos manifestar algunas actitudes para la pastoral urbana de las diócesis a las que pertenecemos:
– Nuestra expectativa es cómo ayudar a los hermanos que están en la ciudad.
– El encontrarnos ya es una buena noticia. Encontrar caminos de ayuda para la comunidades urbanas.
– Invitar a hermanos católicos a crecer y formarse sobre la realidad mapuche y la situación en que viven pueblos y hermanos mapuches.
– Crear espacios gratuitos en la iglesia para gente que tiene estas dos realidades de cristianos y mapuches: bautizados y mapuches.
– Es importante crear esta expectativa y mentalidad en la iglesia.
– Ver las posibilidades que la ciudad da para la vida y las dificultades que plantea a las raíces y cultura mapuche.
– Compartir lo que somos y tenemos como mapuches y como equipo de Endepa.
– Conectarse con otras instituciones que están cerca del pueblo aborigen.

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