septiembre 1, 2019

“Logramos un espacio valioso”

Entrevista a Segundo Huenaihuen

La Reforma Constitucional de 1994 constituye un logro fundamental para los Pueblos Originarios en Argentina, ya que en la modificación del Artículo 75, donde se introduce el Inciso 17, se reconocen los Derechos Indígenas, que hoy forman parte de la base para su continuo desarrollo. Segundo Huenaihuen vive en la Comunidad Lof Chiuquilihin, pertenece al Pueblo Mapuche; en esos años era parte del Secretariado Nacional de ENDEPA por la Región Sur y participó activamente del trabajo desarrollado mientras duró el tratamiento de la reforma.

Nos cuenta su vivencia, como así también sus anhelos.

¿Cómo comenzaron a organizarse con miras a la reforma?

Antes de 1994 yo estaba junto a un grupo misionero y en el Equipo Diocesano de Pastoral Aborigen de Neuquén; en ese momento participaba activamente de reuniones y hablaba mucho de los 500 años de la conquista, ya en el 92 había todo un revuelo de información y de inquietud de las organizaciones sobre esa conmemoración.

Yo tomé conciencia a partir de esos encuentros que se hacían a nivel diocesano y con la participación de las Comunidades que viven en la Provincia. Todos teníamos una mirada crítica de lo que pasaba en nuestras realidades; el tema central era el reclamo por las tierras.

Al momento de tener definido que se realizaría la Reforma Constitucional ¿De qué manera fueron planteándose los primeros objetivos?

No fue una tarea fácil; se hicieron muchos trabajos intermedios en los espacios que nos posibilitaba ENDEPA, para profundizar el análisis en cuanto a los derechos que nos correspondían; eso nos motivó a organizarnos mejor, a analizar los reclamos concretos y a delinear los trabajos a realizar. De esa manera avanzamos mediante los talleres que se llevaban adelante en la región.

Cuando ya estaba definida la organización y lo que se avecinaba en relación a la Reforma, fue propicio presentar, además, proyectos más consolidados que expresaran nuestras ideas.

¿Cuáles fueron las vivencias en Santa Fe?

Antes de viajar se realizaron encuentros en La Quiaca, con agentes de pastoral y dirigentes de organizaciones; en esas reuniones fuimos fortaleciendo los reclamos que teníamos en común las Comunidades. Además de incluir todos nuestros derechos, uno de los objetivos fuertes era sacar el Inciso anterior y colocar en su lugar un nuevo postulado que fuera mucho más amplio.

Una vez allá costó mucho ponernos de acuerdo en relación a la explicitación de la preexistencia de los Pueblos Originarios.

¿Qué inconvenientes tuvieron mientras se encontraban en el espacio de la Convención Constituyente?

Tuvimos mucho debate en relación a las posturas distintas que mantenían otras organizaciones; no diferentes en contenido sino en metodología. Eso era un inconveniente porque dificultaba la entrega de los objetivos a los convencionales. Pero después primó el consenso que permitió que lográramos nuestras metas.

Otra dificultad que tuvimos fue conseguir que los textos que pasaban a título definitivo mencionen el derecho a tener tierras suficientes.

¿Qué significó para Usted el proceso llevado adelante?

Para mí fue un hecho importante, por la presencia de numerosos dirigentes y de personas de muchos otros Pueblos Originarios. Estar en Santa Fe significó haber logrado un espacio valioso de reclamo, y concretar un cara a cara con cada convencional fue muy difícil. No debíamos perder pisadas para lograr que nuestro pensamiento se viera plasmado en la Constitución. Nunca dimos tregua, fue un logro de todos los que estábamos ahí.

¿Qué cuestiones lograron mejorarse y en qué ámbitos todavía falta desarrollo?

Hoy algunas Comunidades que por lo menos tienen escrituradas las tierras en forma comunitaria y estamos un poco más amparados que antes, eso es positivo. Otro aspecto a destacar es que contamos con la educación bilingüe en nuestras escuelas; eso nos permite lograr un desarrollo más sólido y un fortalecimiento de nuestra identidad como Pueblo.

Hay que seguir dando difusión de nuestros derechos en las escuelas primarias y secundarias, porque es la juventud la que va a dar continuidad a toda nuestra existencia.

Falta que las autoridades apoyen y acompañen para que las leyes sancionadas tengan efectividad, porque la vida en la Comunidad es muy complicada. No estamos suficientemente contenidos.

A pesar de que luego de la Reforma de la Constitución se desarrolló todo un Proceso de Participación Indígena (PPI) para reglamentar estos articulados, los Estados no acompañaron lo suficiente.

 

 

 

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