marzo 8, 2017

Manifiesto de Mujeres Indígenas en el Día Internacional de la Mujer

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En este 8 de Marzo en el marco del Paro Internacional de Mujeres, La Marcha de Mujeres Originarias por El Buen Vivir, que nuclea a Mujeres Indígenas de las 36 Naciones Originarias en Argentina, Manifestamos lo siguiente:

Nosotras las Mujeres Indígenas de las 36 Naciones y las mujeres negras, somos conscientes de que pertenecemos al estrato social más oprimido de este país. También identificamos la violencia externa e interna que padecemos, convencidas de que en este tiempo debemos armarnos de coraje y decisión para quitar las vendas que ciegan a la sociedad argentina y no le permite ver la esclavitud y la violencia que padecemos, como así también ignoran que somos la oportunidad para transformar la política de muerte en prácticas de vida.
En el ámbito laboral las Mujeres indígenas conformamos la mayor parte de la mano de obra esclava en el empleo doméstico, esto significa en la mayoría de los casos trabajos en negro sin obra social, con muy baja remuneración, expuesta al abuso sexual y la sobreexplotación de nuestro cuerpo, sobre todo para las hermanas que trabajan cama a dentro, donde se viola sus derechos laborales con jornadas que superan ampliamente las 8 horas.
La falta de aplicación de los derechos lingüísticos nos hace sentir extranjeras en nuestro propio territorio, dificultándonos el acceso a la justicia, educación y el trabajo.
El despojo territorial, los desplazamientos forzados que nos obligan a vivir en las ciudades nos conducen a debilitar nuestra identidad, sufriendo humillaciones constantes, maltratos descalificaciones y todo tipo de estigmatización, que no nos deja otra opción que invisibilizarnos, camuflándonos para ser aceptadas.
Se nos categoriza de villeras, cabecitas negras, migrantes negras, sin embargo desde el fondo de nuestro ser percibimos que somos otra fuerza identitaria que tiene raíz, historia, memoria, cultura y nos vamos descubriendo y despertando.
Desde la conformación de este Estado hasta la fecha, todos los gobiernos de turno se han encargado de violentar nuestra maternidad, valiéndose del empobrecimiento a los que nuestros pueblos han sido sumergidos. Aun hoy nos arrancan nuestros hijos mediante una apropiación legal de nuestros niñas/os que justifican como adopciones necesarias. Desconocemos el paradero y el destino de nuestros hijos, que nos son arrancados por la propia Justicia.
El tráfico de niñas/os van en aumento en la Argentina, algunos son extraídos de su Familia por estrategias engañosas de ONG o de particulares que llegan con supuesto animo de ayudarnos, llevándose a nuestros hijos a los cuales nunca más volvemos a ver, otros son secuestrados por grupos mafiosos que operan en las redes de tráfico de niñas/os para la explotación sexual o laboral. Otras mamás nos testimonian que han encontrados los cuerpitos de sus bebes y niños muertos vaciados de sus órganos y cocidos arrojados como si fuesen basura.
“Esto está aconteciendo en este País llamado Argentina no es ciencia ficción, es la realidad que vivimos y queremos cambiar.”
La política Hospitalaria agresiva, maltratadora y deficiente arroja como resultados índices crecientes de muerte en partos, dar alumbramiento en un hospital se está convirtiendo para muchas de las mujeres originarias un riesgo.
LA DESNUTRICIÓN INFANTIL, TAMBIEN CRECE, dónde había una naturaleza verde, generosa, fértil y abundante, hoy hay desiertos, con ríos y aguadas secas, o en algunos casos altamente contaminados. Según estadísticas elaboradas por médicos en los territorios Wichi, en la provincia de Salta informan que 6 cada 10 niños no llegarán a cumplir doce años morirán entre los 7 y 9 años aproximadamente.
Las niñas son en la totalidad de las 36 naciones indígenas el sector más violentado y afectado por la pobreza, y el maltrato.
La violencia institucional de los gobiernos y sus políticas represivas, se van instalando con naturalidad e indiferencia social sobre los cuerpos de nuestros pueblos, fundamentalmente el de las mujeres originarias.
Un ejemplo de ello es el caso de Maria Mendoza, lidereza de su comunidad Nam Qom, que junto con su marido y miembros de su comunidad luchan contra la instalación de una planta de aluminio en sus territorios, Dioxitec, ha sido apresada al igual que su marido, amedrentada, han golpeado a sus hijas, y está amenazada de muerte.
Las mujeres que integran la comunidad mapuche Lof de Resistencia Cushamen, provincia de Chubut. Fueron reprimidas juntos con sus niños, encerradas en una casita precaria todas juntas con sus hijos resistieron contra los ataques de centenares de efectivos de la gendarmería nacional, que luego de tirarles la puerta abajo las arrastraron de los pelos sacándolas de las viviendas en las que se hallaban, sus hijos fueron testigos, aún hoy persiste en ellos el pánico y el trauma de este enero sangriento.
En la quebrada de Humahuaca, Tilcara, las hermanas Mirian Alfaro, Verónica Mamaní y otras hermanas y miembros de su comunidad, han llevado adelante una firme resistencia contra el desalojo de su comunidad, que les ha significado persecución, intimidaciones, y presiones de todo tipo.
El gobernador de Chubut le ha declarado la guerra al pueblo mapuche, su ensañamiento no solo con el lonko Facundo Huala, a quién trata de terrorista sino también en todas sus intervenciones en la prensa difama, miente y descalifica, a la activista mapuche Moira Millán, quién en la primera gestión de Mario Das Neves como gobernador, debió exiliarse junto con sus hijas en Buenos Aires, tras haber sido amenazada con un revolver por un sujeto que en nombre del gobernador le advirtió que tenía cinco minutos para irse de la provincia. Si bien han pasado 7 años de aquel suceso, este nuevo mandato del mismo personaje adquiere hoy más violencia e impunidad. Aun así las mujeres indígenas no pararemos de luchar aunque tememos que en algunos casos el costo sea la muerte.

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