agosto 31, 2015

Pacto Chevrón -YPF: callar sigue significando ser cómplices

(Por Equipo de Pastoral Social, Obispado de Neuquén).- Dos años han pasado desde la ilegitima sanción del acuerdo YPF-Chevron, y como en aquel entonces no podemos ni queremos callar. Porque callar sigue significando ser cómplice de un pacto mentiroso y antidemocrático, que solo ha beneficiado a los mismos pequeños sectores privilegiados de siempre y ha perjudicado a la gran mayoría, haciendo de Neuquén una zona de despojo.
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La imagen de aquella tarde vergonzosa: una Legislatura provincial sesionando cercada, con una feroz represión policial en las afueras, todo bajo estricto secreto y en franca violación de las mandas constitucionales, hizo a una legalidad formal, pero no logró la legitimidad imprescindible.
El tiempo ha demostrado la falsedad de lo que nos aseguraron. Las mieles que los gobernantes nacionales y provinciales pronosticaron brillan por su ausencia, las inversiones pactadas no se efectivizaron y nada ha cambiado para bien en Neuquén desde el 28 de Agosto del 2013.
Por el contrario, la dependencia siniestra que tiene Neuquén con el mercado mundial de los hidrocarburos (y mucho más después del Pacto YPF-Chevron) hace entre otros, a la inestabilidad laboral de los trabajadores petroleros, a los despidos y suspensiones que están sufriendo. Hace también, a un renovado avasallamiento de las comunidades mapuches, como en Campo-Maripe, donde se sigue sin encontrar una solución justa y digna, y solo se ajusta aun más la cuerda sobre el cuello de los mismos de siempre. Los pueblos originarios no solo no han sido reconocidos en sus derechos legítimos, sino que ahora se le suma una contaminación mortífera, que tiene como único destino su erradicación definitiva. Contaminación que, más tarde o más temprano, también padeceremos el resto de la sociedad neuquina, y que inevitablemente nos lleva al mismo camino mortal.
A pesar de los enormes aportes e inversiones que nos prometieron, la economía neuquina ha sido declarada recientemente en banca rota por sus pésimos administadores, los mismos que propiciaron el “milagro” de esta petro-dependencia, y que solo se ha encargado de saquear y destruir.
Las políticas en salud, educación, vivienda, industria y trabajo no se han modificado en lo más mínimo, no solo a nivel provincial, sino en las propias poblaciones de donde nacen las riquezas. Basta recorrer Añelo o Rincón de los Sauces para comprobar los derechos vulnerados y las precarios servicios de los que gozan sus habitantes.
Queremos volver a recalcar que los bienes naturales son mucho más que “recursos”, y que por ello no somos sus dueños absolutos sino meros administradores; así hemos de cumplir con responsabilidad y justicia, de acuerdo al derecho que sobre los mismos tienen las futuras generaciones. De igual manera, volvemos a afirmar que el fin nunca justifica los medios. La crisis energética y el auto-abastecimiento, lejos de cumplirse, solo han hecho de Neuquén una tierra de despojo y dependencia.
En este trágico aniversario para nuestra querida tierra neuquina, insistimos en tener esperanza y fe, pero solo ello no basta, sino que debemos renovar el compromiso de arremangarnos y meternos en el barro, recrear como Iglesia nuestro deber de hacer carne la opción preferencial por los pobres, desde los pobres y con los pobres. Y así soñar y construir con nuestro hermano el Papa Francisco, una sociedad donde “NO HAYA ESCLAVOS, SINO HERMANOS”.

Neuquén, 28 de agosto de 2015.-

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