abril 1, 2018

Pueblos Indígenas y Malvinas: no los hemos de olvidar

Las cifras oficiales señalan que 649 hombres  murieron en la guerra de Malvinas. Un total de 323 en el hundimiento del crucero Belgrano y el resto en las islas combatiendo contra los ingleses. El 20 por ciento de los muertos eran descendientes de Pueblos Originarios.

 

El historiador Qom Juan Chico, en su libro “Los Qom de Chaco en la guerra de Malvinas” rescata algunas de estas historias. “El 80% no tiene una vivienda digna. Cuando el 80% de los veteranos no indígenas sí tienen viviendas dignas y sus hijos tienen acceso a puestos de trabajo” refleja Chico.

“Este trabajo tiene ese objetivo, es decir, un objetivo descolonizador para que en las próximas intervenciones nuestro gobierno pueda argumentar no sólo la presencia argentina desde 1820, sino también que esa ocupación estuvo hecha por miembros de los pueblos indígenas con presencia milenaria en esta tierra, nuestra tierra ancestral. Esto le da, sin dudas, una nueva perspectiva al reclamo de soberanía contra el invasor, y estamos convencidos de que trabajando de esta manera la cuestión de Malvinas hará posible su recuperación en un futuro no lejano. Y será, tal como lo dicen los excombatientes indígenas, una recuperación lograda ya no con las armas, sino con el diálogo, en la que no hay ganadores ni perdedores, sino el triunfo de la humanidad libre del colonialismo” expresa el autor.

 

El ex combatiente Eugenio Leiva, también del Pueblo Qom, recuerda que “un día nos subieron a un avión y cuando bajamos estábamos en un territorio muy frío. Al llegar a las islas nos dicen que estábamos en guerra. Nosotros reímos, pensábamos que se trataba de una broma. Durante los meses en Malvinas fuimos víctimas de torturas y vejaciones por parte de nuestros superiores. Pasamos días sin comer porque nuestras provistas se las quedaban los oficiales. Si alguno era descubierto buscando comida, nos estaqueaban. Llegamos a estar una semana sin comer. Cuando terminó la guerra y volvimos, formamos una organización de ex combatientes. Con el tiempo empezamos a ver que la ayuda del Estado no llegaba para quienes éramos indígenas. Para luchas contra esta discriminación en 2012 formamos una organización de ex combatientes indígenas”.

 

La Cámara de Diputados de la Provincia del Chaco, sancionó la ley Nº 7277, por el cual se instituye como “Día del Veterano y caídos Indígenas en la guerra de Malvinas”, el 26 de agosto de cada año, en homenaje a la revuelta del Gaucho Rivero quién en 1833 recupera con un grupo de combatientes indígenas el territorio de Islas Malvinas. Este es uno de los pocos reconocimientos oficiales e institucionales a la participación de integrantes de Pueblos Originarios en la Guerra de Malvinas.

“Destacamos que este proyecto visibiliza a los hermanos indígenas que defendieron nuestro territorio. Lo presentamos un conjunto de diputados, pero fue pensado y creado por los veteranos indígenas que fueron a luchar a Malvinas, y desde este bloque, tomando alguno de los conceptos que ellos planteaban, decidíamos que era importante establecer el 26 de agosto como el día del veterano y los caídos indígenas en la guerra de Malvinas. Esta fecha tiene que ver con un día histórico, que el 26 de agosto de 1833 una serie de indígenas realizaron una gesta histórica. Fue la primera recuperación de nuestra Isla que estaba en mano de los usurpadores ingleses. Nosotros decimos que se trata de descolonizar culturalmente” destacan desde la Asociación de Veteranos Indígenas de Chaco.

 

Rebelión

El 26 de agosto de 1833, a seis meses de la primera ocupación inglesa en Malvinas, la situación de los peones que habitaban las islas era desesperante. El despensero de la isla, llamado Dickson, se negaba a aceptar como pago los vales que el Antiguo Comandante Argentino había entregado a los peones a modo de paga por su trabajo. En cambio, les exigía monedas de plata que no tenían. En tanto, el capataz Simón, había prohibido a los peones y nativos faenar el ganado manso, por lo que la búsqueda de alimento se tornaba cada vez una tarea más ardua. Hambrientos y furiosos, los peones junto a un grupo de indígenas, se sublevaron ante la injusticia. Reseña el historiador Felipe Pigna: “Al frente se puso el gaucho entrerriano Antonio Rivero. Lo siguieron José María Luna, Juan Brasido, Luciano Flores, Manuel Godoy, Felipe Salazar, Manuel González y un tal Latorre. En pocas horas terminaron con las vidas de Brisbane, Dickson, Simón y todos los extranjeros y enarbolaron nuevamente la bandera argentina. Así se mantuvieron por cinco meses, mientras esperaban que Buenos Aires enviara una expedición para ayudarlos que nunca llegó. Los que sí llegaron fueron los ingleses. Fue el 7 de enero de 1834. A bordo de la demasiado explícita fragata Challenger, arribó el teniente Henry Smith para asumir como gobernador británico en las islas. Rivero y sus hombres resistieron durante dos meses, hasta que fueron capturados el 18 de marzo y enviados a Londres para ser juzgados.

 

Secuestro

Aunque excluidos de las mayorías de las narrativas “oficiales” sobre la temática, los Pueblos Originarios, primeros habitantes de esa región austral,  están intrínsecamente vinculados a la historia de las Islas Malvinas y las diversas instancias que signaron sus circunstancias políticas. Una de las historias abordadas refleja la peripecia de  cuatro indígenas   -1  Yamaná (o Yaganes) y 3 Kawésqar (también llamados Alacalufes) –  que en 1830 fueron secuestrados por un comando que arribó a la denominada Tierra del Fuego bajo el mando de un vicealmirante de la Marina Real Británica, Robert Fitz Roy. El comando había llegado desde el Viejo Continente en una embarcación llamada Beagle.

En el libro “El encantador de yaganes. Entrenamiento de nativos fueguinos en la isla Keppel”, del Doctor en Sociología, Julio Bascopé (editado Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales), se enuncia lo siguiente: “Sucedió que Fitz-Roy, en su primer viaje, había reclutado a cuatro nativos fueguinos, un yagán y tres kawéskar, con la idea de experimentar en ellos los efectos de un medio-ambiente civilizado. Fitz-Roy se hizo personalmente responsable del experimento, los embarcó para Inglaterra, los vacunó, y se ocupó de su instrucción. Luego de tres años, regresó con tres de los cuatro fueguinos a los canales de donde los había sacado (el cuarto falleció en un hospital en Inglaterra)”.

Las víctimas del aberrante reclutamiento fueron tres varones – uno de ellos de 14 años – y una niña de apenas 9 años.

 

(Prensa ENDEPA)

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