junio 26, 2019

RECORRER CON INSISTENCIA

Entrevista a Juan Pablo Cafiero.

La reforma de la Constitución Nacional en 1994 trajo consigo diversas reivindicaciones para los Pueblos Indígenas; importantes actualizaciones se dieron en ese hecho histórico; una de ellas consistió en la introducción del Artículo 75, Inciso 17 que marcó un antes y un después en materia de Derecho Indígena. Juan Pablo Cafiero, partícipe importante en el trabajo de introducción de derechos humanos a los textos, nos cuenta sus perspectivas y vivencias como Convencional Constituyente.

-¿Cuál era el contexto social y político previo a la decisión de reformar la Constitución Nacional?

La reforma del año 1994 nace del Pacto de Olivos, que llevan adelante el Presidente Carlos Menem y el Dr. Raúl Alfonsín, ex presidente y líder de la UCR. Las primeras páginas de ese pacto estaban vinculadas a la derogación del lapso de la presidencia, que era de seis años sin posibilidad alguna de reelección. Carlos Menem y gran parte del Partido Justicialista creían en la reelección. Hasta el momento, la histórica UCR se había mantenido distante de esa posibilidad. Pero a través de una negociación se llegó a articular además de la reelección otras reformas que necesitaban ser agregadas a la Constitución Nacional. Por ejemplo el Consejo de la Magistratura, el Jefe de Gabinete, las autonomías provinciales, y otras que responden a la parte pétrea de nuestra Carta Magna. Al llegar a ese acuerdo se obtuvieron las dos terceras partes de los votos de diputados y senadores que habilitaron la reforma.

 

En la Argentina de 1994 ¿Cómo se consideraba la posibilidad de reconocer los Derechos Indígenas incluyéndolos en el texto constitucional reformado?

Existía un movimiento social que respondía a diferentes regiones del país. El movimiento era heterogéneo pero muy combativo en sus reclamos; en especial en los aspectos de la tierra o territorio, sus economías, el respeto a cada cultura, la educación bilingüe y a la reparación histórica frente a los despojos sufridos. Las leyes no lograban impactar en el núcleo de las reivindicaciones y el estado Argentino hacía caso omiso a muchos reclamos legítimos.

-¿De qué manera se desarrolló el trabajo argumentativo en relación a la realidad indígena en nuestro país en materia de derecho en ese momento?

La construcción del relato de los derechos fue acompañada por la puesta sobre la mesa de otros sectores cuya vulnerabilidad era indiscutible. Desde un enfoque de los derechos humanos se posibilitó traer las resoluciones de organismos como la OIT y otros que internacionalmente daban un respaldo y una base de debate muy positiva para abrir una discusión cerrada desde 1853, cuando la fracción no indígena construyó su país, a su anchura mental y económica. Sin duda fue una cuestión de debatir el poder y su ejercicio.

Fue descubrir los viejos y nuevos abusos y la inmensa cantidad de promesas incumplidas. El estado estaba en una gran deuda. Y allí con la activa participación de las Comunidades que vinieron hasta Santa Fe a testimoniar su historia, pudo crearse un clima de reparación y status de derechos para los Pueblos.

-Cambiar 141 años de historia nacional no debe haber sido fácil, ¿Hubieron inconvenientes en ese proceso? ¿Cuáles fueron?

Los grandes inconvenientes estuvieron en el tema de las tierras. Así también en los aspectos de la cultura que implicaba una apertura muy grande, no sólo para quienes no tenían mucha información, si no para quienes teniéndola se hacían los distraídos, porque la condena sobre sus estados feudales patriarcales provinciales les hacía implosionar. Pero hubo un permanente recorrer con insistencia, en especial de la Convencional Elva Roulet, y con un trabajo de fuerte participación y presencia, el movimiento Indígena alcanzó una satisfacción al menos en la letra de la Constitución Nacional.

-¿Por qué se incluyó este artículo dentro de las atribuciones del Congreso, más allá que en el texto no reformado estuviese allí?

Se utilizó el viejo art. 67 que regulaba las atribuciones del Poder legislativo para incluir en él, ahora Art. 75, los Derechos Humanos que surgen de los tratados internacionales de los que Argentina es parte y los Derechos Indígenas; ello fue motivo de debate. Pero con Roulet llegamos a la conclusión que de otra forma no íbamos a poder cumplir nuestro mandato. Ella con los Derechos Indígenas y en mi caso, humildemente, con la incorporación de los tratados sobre Derechos Humanos y las acciones positivas en favor de los sectores vulnerables de la sociedad. Ambos estaban cruzados por un mismo pensamiento y así lo trabajamos juntos.

-¿Qué significó para Usted participar, junto a los Pueblos Indígenas, en este importante acontecimiento?

– Es para mí el recuerdo más importante de la Convención Constituyente. Luego pude seguir desde la Comisión de Población de la Cámara de Diputados los cambios legislativos. Siempre con el mismo método: la participación popular.

 

Share this:

About Joelo Riedel

Joelo Riedel

  • Email

Add Comment