mayo 2, 2016

Sigue la batalla judicial de la Comunidad Iguopeigenda contra la empresa El Tabacal

desmonte
(Prensa ENDEPA). La Comunidad Guaraní Iguopeigenda, del paraje El Algarrobal de Río Blanco Banda Sur, en Orán, Provincia de Salta, se encuentra desde hace más de 11 años en juicio contra la empresa Tabacal Agroindustria, compañía que en 2004 destruyó parte del territorio de la Comunidad con desmontes para la plantación de cañas. El juicio que se lleva adelante ante la justicia provincial, fue precedido por el juicio de desalojo donde la justicia ordenó que se le devuelvan la posesión de las tierras a la Comunidad. El juicio que sigue curso es por daños y perjuicios contra la Comunidad. En el marco de este juicio, días atrás declaró en calidad de testigo, el Padre José Auletta, Coordinador por el NOA, del Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (ENDEPA).

“Fue una experiencia fuerte, pero emotiva porque conté en mi declaración con el acompañamiento de toda la Comunidad, que se hicieron presentes en el tribunal. Esta situación de la cual fui testigo, data de 2004 cuando comienzan los atropellos que viene sufriendo la Comunidad” manifestó el padre Auletta luego de su declaración ante la jueza Cristina del Valle, instancia donde además respondió a las preguntas del representante legal de la empresa El Tabacal.
“Si bien se ha podido recuperar las 324 hectáreas de la Comunidad, el daño que ha provocado la empresa con los desmontes, y la violencia ejercida, ha sido inmensos y es por eso que se está llevando este juicio” agregó Auletta.

padre jose

Los hechos
A continuación reproducimos la declaración descriptiva de los hechos ocurridos en agosto de 2004, por parte del testigo Alberto Torres:
“En el paraje El Algarrobal de Rió Blanco Banda Sur se hacen presentes, alrededor de las 15 horas del presente 5 de agosto de 2004, el padre Diego Calvisi y el padre José Auletta para expresar su apoyo al reclamo por la tierra de la comunidad Iguopeigendá (pers. Jur. INAI 86/04). Junto con ellos los miembros de la comunidad se dirigen al lugar donde los empleados de la empresa Ingenio y Refinería San Martín del Tabacal estaban desmontando, tratándose de la posesión supuestamente cedida por Benito Fajardo al Ingenio. La comunidad informa al padre Diego y al padre José que los obreros se habían excedido hacia la posesión de Bonifacio Horacio Peña (DNI 7.230.481, de 73 años) y que tampoco Benito Fajardo podía ceder tierras a personas extrañas a la comunidad según el Acta de Costumbres Ancestrales. Los obreros del Ingenio estaban cumpliendo la orden del contratista Renato Córdoba y bajo la custodia de numeroso personal de seguridad SEARCH, al mando de Marcelo Romero. El Padre Diego y el Padre José piden a los responsables de la seguridad que transmitan a los directivos del Ingenio que ellos están expresando pacífica y claramente el derecho que tiene la comunidad de vivir de la tierra. Estando en la posesión de Bonifacio Horacio Peña, la comunidad reclama que tanto los obreros al mando de Renato Córdoba, como la vigilancia al mando de Marcelo Romero se retiren del lugar y que liberen el paso obstruido por un árbol tumbado por los obreros contratados.
Al negarse el Sr. Marcelo Romero al reclamo, la señora Gregoria López (44kgs) se dirige hacia el lugar a unos 50 mtrs. para pedir buenamente a los obreros que dejen de desmontar y que se retiren, a lo cual los obreros hacen caso; al rato el señor Renato Córdoba contradijo la orden diciéndoles “metanle, metanle, changos, no podemos dejar de trabajar”, Gregoria le dice “no, no pueden seguir trabajando porque están en otra posesión” vinieron los de seguridad y empezaron a empujar a Gregoria López que estaba con los brazos extendidos a los costados, uno la empuja hacia delante de forma brusca y en ese momento Gabriel Flores con otros fueron a la defensa de Gregoria López, empezando en ese momento empujones y golpes de ambas partes.
Cuando los hermanos de la comunidad quisieron intervenir, los sorteaban otros personal de seguridad con patadas a las piernas y empujones para que se cayeran, no sabiendo precisar si pegaban con los garrotes que son hechos de madera torneada que son de 40 a 50 centímetros. El personal de seguridad apostado en la zona eran de una cifra que superaban las veinte personas. El padre José se preocupó de invitar enérgica y permanentemente a la calma, poniéndose en medio de los contrincantes, siendo luego objeto de acusaciones por parte del jefe de la Vigilancia, sr. Marcelo Romero, tildado como único responsable e incitador de los hechos de violencia. Los hermanos de la comunidad deciden establecer un cordón humano en defensa de la tierra. El padre José recomienda a la comunidad de retirarse, siendo ya suficiente el gesto más que significativo del cordón humano. Se notó la permanente actitud de fuerza, de provocación y menosprecio hacia la comunidad Indígena negando su condición de tal por parte del personal de seguridad, diciendo que son “bolivianos indocumentados”; el padre José pide reiteradamente que el personal de seguridad se detuviera para permitir el retiro de la comunidad, siendo desoído y nuevamente acusado por Marcelo Romero como único responsable de los hechos de violencia, con el dedo apuntado hacia su persona y tocándolo así para provocarlo. En ese momento se acerca Marcelo Romero a Gabriel Flores y le dice “ahora estás muerto”, de estas palabras es testigo Gregoria López, Benjamín Flores y el mismo padre José. Finalmente la comunidad se retiró junto con el sacerdote, abriéndose paso hacia el lado obstruido por el árbol tumbado sobre el camino, mencionado arriba. El padre Diego fue acompañado por otro camino hacia el lugar desde donde emprendió la vuelta a Orán junto con el padre José y con Gregoria López, Gabriel Flores que acusan golpes y Bonifacio Horacio Peña que, ante el abogado Hernán Mascietti, transcriben los hechos, dejando sentada su desmentida de las acusaciones vertidas por Marcelo Romero en contra del padre José Auletta.
Después de ese primer ataque, la comunidad que quedaba, Alberto Torres, Claudio Giménez, Alfredo Martínez, Rosauro Banegas, Juan Tejerina Ruiz, Olga Cuellar (la señora de Santos Segundo), Sandra Mallares (con sus tres niños de corta edad, la mayor tiene 4 años), Eleuterio Cuenca, Vicente Ocampo, Leonardo Maldonado, Juana López, Carlos Ibáñez, Benjamín Flores, Clemente Gimenez, el menor david Emanuel Escalada, Sandro Corimayo, la hija de Marina Cadena, Vicente Ocampo, Bernardino Abacari y Alfredo Martínez nos fuimos al tercer campamento (donde Jakúlica quiso tirar al fuego al menor David Escalada). Allí llegó la policía en un patrullero de doble cabina buscando a Gabriel Flores por el nombre, así como también a Alberto Torres y a Gregoria López un rato antes, cuando allí se encontraba Hermenegildo Navarro (con su hija de año y medio, María Belén Navarro), justo en ese momento llega la comunidad anteriormente dicha, entonces empiezan a preguntar el nombre de cada uno y Torres se niega a dar su nombre diciendo “yo no voy a dar mi nombre hasta que esté presente el abogado”. El Jefe de seguridad del Ingenio insistía en ordenar a la policía, de forma autoritaria, de llevarlo a Alberto Torres, a lo que la policía no hacía ni decía nada. Marcelo romero le decía a Alberto Torres que “esto no va a quedar así, vos tenés que ir conmigo” a lo que Torres le decía a la policía “usted está escuchando lo que el está hablando”. Luego de un rato los policías se retiraron, no antes hablar a solas con Marcelo Romero. Se retiran afuera del cerco los guardias del Ingenio y luego de un momento llega la camioneta del Ingeniero Sanmillán con un pelado que reconocemos como directivo del ingenio y un tal Pérez de la seguridad del Ingenio. Se reúnen con todos los de seguridad. Al rato viene otra camioneta de Marcelo Romero, conducida por otro de seguridad trayendo más personal de seguridad. Después viene la camioneta de Renato Córdoba con más personal de seguridad. De la camioneta de Renato Córdoba bajan un montón de palos cortados hasta lo que pudimos ver y los dejan en el suelo. Ya sumaban como cuarenta aproximadamente el personal de seguridad. Se juntaron todos con Romero y Sanmillán, como una reunión en la que parece que se aprobó todo, en la que hablaban Romero y Sanmillán, esto a 50 metros de la comunidad. Se fue el Ingeniero Sanmillán y quedaron las otras dos camionetas.
Tomaron los palos y Marcelo Romero dijo “Saquen las banderas”. Fueron como horda salvaje a buscar las banderas, una Argentina y otra Guaraní, y las tiraron a los yuyos. Después de eso se juntaron todos de vuelta los personal de seguridad y atacaron. Decimos que atacaron porque vinieron corriendo con los palos alzados a pegarnos y, efectivamente, nos golpearon. Tal parecían que tenían armas de fuego porque se sintieron tres disparos, lo que resulta ser un evidente abuso de armas, en ese momento del ataque. Cuando llegaron a atacarnos tenían muchos de ellos aerosol lacrimógenos, porque con ellos nos echaban en la cara y luego nos pateaban en el piso. Vimos que al peor que golpeaban era a Benjamín Flores que estab tirado en el piso y lo pateaban y pegaban con los palos, así que salimos a defenderlo entre los palos que nos cruzaban los de seguridad. Marcelo Romero decía a todo momento que “A Torres lo tienen que llevar aunque sea a la rastra”, se acercaba a Alberto Torres y le decía “si no te llevan a la rastra te voy a agarrar aunque sea en la ruta y te voy a levantar con la camioneta por encima o te voy a hacer agarrar con los de seguridad en cualquier lado, no pises por ahí”. A todo momento Hermenegildo Navarro trataba de proteger a su hija haciéndole espaldas a los golpes de los garrotes del Ingenio. Los hijos de Sandra Mallares estaban presenciando todo el hecho desde el techito del puesto. Alberto Torres vio a uno de los guardias con una botella de gaseosa de plástico, que luego sabría que tenía gasoil adentro llena. Uno de los guardias decía “metele fuego, metele fuego” suponemos fuertemente que a la casilla donde estaban los niños. Las mujeres comenzaron a gritar “no quemen que ahí están los chicos”. La gente de la comunidad quita a los guardias dos botellas llenas de gasoil. Juana López se alejó un poco del tumulto y llamó a la policía, empezaron a decir los hermanos “ya llamó a la policía”. Entonces Marcelo Romero, que parece haber escuchado esto, empezó decir “se retiran todos de la posesión” refiriéndose a los guardias de seguridad. A las armas de fuego, con los que habían hecho los tres disparos, las habían dejado a un lado, porque cuando se retiraron había tres que buscaron las armas y las encontraron, cuando dijo David Escalada “ahí tiraron las armas”. Ahí se fueron nomás, la comunidad se quedó allí viendo quienes estaban malheridos, siendo el más malherido Benjamín Flores”.

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