julio 5, 2016

Carta de un cacique a su hija

pilaga
(Fuente: Agencia Periodística Timbó)
El domingo 3 de julio falleció Lina Esther, hija mayor de Leonardo Navarrete, Cacique de la Comunidad Pilagá Laqtasantanyie. La joven de dieciséis años luchó toda su vida, junto a su familia, contra una enfermedad que la aquejaba desde los dos años. Una gripe y posteriores convulsiones determinaron su partida. Su padre hace una reflexión, profunda y conmovedora, que a continuación transcribimos.

“Creo que todos los que son conocidos míos, amigos, hermanos, parientes, ya sabían de los malos momentos que estuve pasando. Ayer domingo a las 9.40 se descansó mi hija, que es mi primera hija. Era para mí un orgullo de tener un hijo. Creía que ser papá era una alegría para un ser humano, para una persona. Ver una criatura que nace sonriendo con la nueva familia que se forma. Y pasaron esos días de alegría y llegaron los momentos difíciles, los obstáculos que atraviesa el ser humano.
Conozco lo que es el sufrimiento de ser un papá. A medida que uno va pasando los años, los días. Creo que me ha tocado una vida muy difícil. Por perder a esta nena que tiene 16 años. Era lo que más quería en mi vida. Siempre pensaba tener una hija. Nunca me olvido esa alegría tan grande cuando ella nació.
De mis cinco hijos, como papá, momento doloroso también he vivido de perder dos varones. Y hoy me toca perder a mi hija que yo más amo en mi vida, Lina Esther. Fue una de las primeras que me dio una alegría tan grande, al ver su nacimiento allá por el 27 de diciembre de 1999. Eran las 6.45, amaneciendo ese día tuve una alegría inmensa.
Y ayer fue domingo. Eligió un día tan sagrado para Dios y para nosotros que conocemos la palabra de Dios. El día que Dios eligió, el séptimo día, para bendecir a todos los seres que habitan la tierra. Me tocó un día difícil, pero al mismo tiempo agradezco a Dios porque Él lo ha preparado de muchas maneras. Agradezco a las autoridades que hay en esta localidad, gracias por priorizar esta situación.
Pero necesito hacer un comentario. El Estado Nacional ha lanzado la campaña de vacunaciones con los chicos, con los mayores, pero yo creo que al mundo indígena nunca lo tuvieron presente. Hay limitaciones con todos los gastos públicos. Ese gasto, que sabemos que hay un número importante, para el mundo Indígena tiene que haber más presencia. Hay que luchar para obtener esas vacunaciones gratuitas.
Yo creo que se nota la diferencia, se nota mucho la diferencia. Porque en las campañas de las vacunaciones gratuitas, nunca se hace la vacunación total, al total de la Comunidad. Es muy triste. Yo vi a muchas personas que han fallecido en los Pueblos Indígenas. Chicos que al momento de aplicar la vacuna se empeora o fallece porque, quizás, no era el momento de la prevención. Lo aplican cuando el chico ya está con una enfermedad avanzada y eso le hace empeorar.
Ayer tuve que comprar la vacuna para poder aplicarle a mi suegra que también tiene una edad avanzada. Sé que hay una vacuna gratuita pero como nosotros somos indígenas tenemos que gastar para escapar de esta terrible enfermedad que nos está azotando. Existen muchas irregularidades con todo el tema de las vacunaciones.
Hace cuatro días atrás fui a la atención primaria de la salud para recoger algunas pastillas para calmar unos dolores de mi familia, pero lo único que me contestaron es que no hay nada para nadie. Solamente el botiquín que tiene la doctora que lleva para hacer las atenciones en los centros de salud de los barrios de Las Lomitas.
Como no hay nada para nosotros tuve que comprar los medicamentos. Compré el jarabe, el paracetamol en gotas, paracetamol en comprimido de 1 mg que cuesta 25 pesos la tableta. Son 25 pesos, que es mucho para un indígena. Un total de 380 pesos que gastamos para los medicamentos.
Yo creo que el breve comentario no es para que se opongan los que están leyendo. Yo quiero que reflexionen. Para eso el Estado Nacional, que hoy tenemos, ha lanzado esos medicamentos gratuitos pero que nunca llegan a las Comunidades. Por eso mi comentario es que las autoridades, que deben cumplir estas funciones, tienen que tratar de ver toda esta situación que estamos pasando.
Como persona que he recorrido lugares vi las necesidades tremendas. Horrorosas son las dificultades que padece cada niño, cada adolescente, cada adulto, cada anciano. Como dije recién, estamos en una etapa de reserva. Nos damos cuenta que para una prevención de parte de la salud, los funcionarios se ocultan. Nosotros también somos seres humanos. Comemos y bebemos lo mismo que ellos, entonces esperamos recibir los mismos medicamentos que reciben las personas que tienen mucha plata. Yo creo que no puede haber distinciones sobre eso.
Solamente en las temporadas de elecciones ellos aparecen para abrazar a un indígena, a un niño o a un abuelo, solamente para sacarle un voto, un provecho. Nosotros, en este tiempo que vivimos, es como que estamos en un abismo y ese abismo se destapa cuando hay elecciones. Ellos recién recorren las comunidades, recién se acuerdan del amigo indígena. Pero queremos la igualdad. Realmente queremos la igualdad.
Así como ellos que tienen los medicamentos cuando los necesitan, también nosotros queremos ser atendidos como el gobernador, los diputados, el intendente, los senadores, como todos. Todos los que existimos tenemos que tener la misma condición. Que se cumpla el derecho a la salud que tenemos todos los seres humanos. Todos tenemos que vivir bien.
Para mi esta es una manera de desahogarme por lo que me está pasando, que esto pueda ser transmitido, que pueda llegar al oído de todas las personas”.

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