septiembre 22, 2021

“El paradigma extractivista es ecocida, etnocida y genocida, es violento”

 

Actualmente Bergallo es docente de posgrado, fue profesora durante más de 20 años en la Cátedra de Sociología General, en Comunicación Social de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE). Realizó varios Informes antropológico-sociales y peritajes desde la Antropología Social en causas legales vinculadas a derechos indígenas, particularmente por cuestiones territoriales y causas ambientales. Uno de ellos vinculado a la deforestación en el Chaco, designada por la Dra. Iride I. M. Grillo,  Juzgado Nº VI, una Acción de Amparo iniciada en el año 2004 por Asociaciones Wichí. El informe  se transformó en un libro: “Bosques, Culturas y Derechos. El impacto sociocultural de la Deforestación en Territorios del Chaco. Informe antropológico-” (2017).

Presentó, un informe testimonial antropológico-social en la causa sobre la verdad histórica de la Masacre de Napalpí, iniciada por la Unidad de DDHH de la Fiscalía Federal de Resistencia, Chaco. Trabajó durante cinco años en temas de salud en el Impenetrable chaqueño, tres años con Médicos del Mundo, finalmente como coordinadora.

PUBLICACIONES: “La salud en el oeste indígena chaqueño. Realidades socioculturales y rituales” como compiladora y coautora (Premio del Colegio Médico Gremial del Chaco). Coautora de “Derechos de los pueblos indígenas” (2020) y “Crónicas del Chaco Invisible” (2021). “Nueva visión para la sustentabilidad del Gran Chaco en el Paraguay” (Coord. Oscar Rivas). En dos oportunidades estuvo en el equipo de coordinación del Programa de Relevamiento. Colaboró en la denuncia pública y apoyo en el caso de la joven indígena LNP http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-9890-2015-07-10.html.

Afirma Graciela Elizabeth Bergallo, Magister en Antropología Social y escritora, en relación la situación territorial que atraviesan Comunidades Originarias en el país a raíz de los embates del sistema que impulsa el despojo de los territorios a sus verdaderos dueños.

Este escenario requiere con urgencia una nueva prórroga de la Ley 26160, que declara la emergencia territorial de las Comunidades Indígenas, suspende los desalojos y ordena realizar un relevamiento técnico, jurídico y catastral de los territorios que ocupan de forma actual, tradicional y pública.

 

 

 

– ¿A qué factor o factores le adjudica el alto nivel de inejecución de la Ley 26160?

El argumento que se mencionó en su momento fue que no había fondos suficientes para proseguir o implementar la Ley 26160, siendo que era una Ley de Emergencia, precisamente por la inseguridad jurídica de los Territorios Indígenas por los desalojos compulsivos, una herramienta más para protegerlos, en un contexto donde se advierte el avance del poder empresarial extractivista y la penetración en los territorios aún en aquellos con títulos de propiedad comunitarios.  Lo vemos con el avance de la deforestación y actualmente con el intento de implementar un megaproyecto como el de granjas porcinas, aún en territorios con títulos comunitarios.

                    Es importantísima la implementación de la Ley 26160, pero también es importantísimo el protagonismo político en la decisión de las políticas y gestión de los Territorios Indígenas, afirma Bergallo.

Una situación parecida, con sus propias características, está sufriendo la población campesina, en la provincia del Chaco, aquellos que hace décadas residen en sus predios, que les corresponden por usucapión, en principio, y que tampoco reciben los títulos de propiedad, siendo objeto también de desalojos, con lo que significa esto para las familias, en términos de violencia, no reconocimiento de derechos, pérdida del sostén socio-económico y cultural.

 

– ¿Cómo observa el ánimo de las Comunidades con relación a estos altos niveles de incumplimiento?

Las Comunidades están sufriendo terriblemente esta situación. En mi libro “Bosques, culturas y derechos, el impacto sociocultural de la deforestación en Chaco. Informe antropológico social”, que es la publicación del Informe que presenté en la Justicia a solicitud de la Dra. Grillo, en una causa por deforestación iniciada por tres asociaciones Wichí, señalo justamente todas las dimensiones en las que sufren el impacto las Comunidades. No sólo se produce el quiebre de la biodiversidad en los territorios, sino también un profundo impacto sociocultural, que termina siendo desalojos encubiertos aún en territorios propios. Otro de los problemas es, por ejemplo, la generación de conflictos en las Comunidades, al no respetarse los tiempos y las formas socioculturales de consulta, el clientelismo político, procedimientos administrativos que pasan por encima de los Derechos Indígenas. Tampoco se tiene presente el principio de no regresividad en materia ambiental.

 

 – ¿Qué papel juega el sistema judicial en relación con lo territorial? ¿En qué medida la justicia favorece los intereses del sistema extractivista?

Creo que habría que revisar los andamiajes institucionales en general que posibilitan, aún por inacción, acciones que no se encuadran en las normas que protegen los territorios, las poblaciones, la salud, el ambiente.

 

– ¿Qué trabajos se vienen desarrollando en pos de la garantía de cumplimiento de los derechos comunitarios y ambientales?

Creo que hay mucha inquietud, un gran llamado de atención y acciones de organizaciones, organismos no gubernamentales, de la sociedad en general, y sobre todo de la población campesina e Indígena, que es la que más está sufriendo los resultados de este modelo de desarrollo.  El estado se tiene que hacer eco, hay algunos intentos, pero no son suficientes para cambiar el estado de cosas. Es imposible continuar con un paradigma economicista, lucrocentrista, concentrador, sin poner en riesgo la vida en general. La pandemia nos ha enseñado que la vida, el planeta, están en frágil equilibrio; cuando se altera, los resultados son imprevisibles.

 

– Teniendo en cuenta esto que menciona, ¿Por qué es importante para el ambiente que los Pueblos Originarios puedan disponer de sus territorios?

Como dijimos, es importantísima la implementación de la Ley 26160, pero también es importantísimo el protagonismo político en la decisión de las políticas y gestión de los Territorios Indígenas, de acuerdo a las propias formas socioculturales, y de modo sustentable, que no signifique regresividad en materia ambiental.

 

– ¿Qué riesgos trae el sistema extractivista para desarrollo de las Comunidades Indígenas y para el ambiente?

El paradigma extractivista es ecocida, etnocida y genocida, es violento, no sólo produce la destrucción de la biodiversidad, sino también se destruye el andamiaje sociocultural anclado en esa biodiversidad que tiene tanta importancia cultural, sanitaria, económica. Especialmente para la mujer y los niños. Al perderse esto, la vida misma está en peligro.

– ¿Por qué es crucial una nueva prórroga de la Ley 26160?

La Ley 26160 es una herramienta fundamental de protección de los territorios y de la población si se implementa con el protagonismo Indígena debido, con una mirada crítica e histórica suficiente y con la protección legal que corresponde.

 

– En toda esta compleja situación que atraviesan las Comunidades ¿De qué manera se puede avanzar en una solución de fondo a la cuestión territorial?

Nos debemos como sociedad la posibilidad de imaginar otro mundo posible, la naturaleza no es un bien ilimitado, el paradigma extractivista concentrador es para unos pocos, conlleva injusticias de todo tipo. Concretamente la población debe exigir a las autoridades el respeto a sus derechos, comenzando por los derechos territoriales. Hay otros paradigmas que sostienen los Pueblos Indígenas en Abya Yala, los campesinos y todos aquellos con ideologías solidarias, sustentables y de armonía con la naturaleza, que para muchos es sagrada. Las últimas encíclicas del Papa Francisco, Laudato Si y Fratelli Tutti, son reveladoras respecto al significado del cuidado del ambiente y la importancia de la solidaridad, constituyen un salto epistemológico importantísimo respecto a otros paradigmas de este mundo que sostienen todo lo contrario.

 

 

 

 

 

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