marzo 31, 2021

El Pueblo Wichí resiste el desmonte ilegal en Tartagal

La Comunidad Territorios Originarios Wichí, ubicada en el Km 3 de la Ruta 86, está muy preocupada mientras intenta proteger su territorio, que viene siendo amenazado por la tala ilegal de monte nativo. Aseguran que a pesar de las medidas judiciales vigentes a su favor, el desmonte continúa a manos de empresarios que buscan ampliar la frontera agropecuaria.

Las tierras donde habita la Comunidad fueron reconocidas por el Estado Nacional como territorio Indígena de uso tradicional, actual y público mediante el relevamiento técnico, jurídico, catastral ordenado por la ley 27400, ex 26160, que constató 593 hectáreas de posesión comunitaria.

“Desde hace tiempo la Comunidad viene sufriendo de manera constante la tala de su bosque nativo. Personas ingresan al territorio y hachan el monte, lo hacen por lo general a la noche, los sábados y domingos. Talan toda la noche y luego se retiran con los camiones cargados. Lentamente están depredando el bosque nativo y la Comunidad”, manifiesta Cecilia Jezieniecki, abogada de la Comunidad.

El desmonte en la zona se viene llevando a cabo desde hace más de 20 años, de la mano del progresivo avance de actividades agropecuarias, forestales y ganaderas, sin embargo, se profundizó desde al año 2017, llegando al territorio comunitario, actualmente a punto de ser cercado por la tala y depredación del monte. “También la Comunidad fue afectada por otras intromisiones como el ingreso de ganado vacuno por parte de población criolla, ocasionando estragos en las tierras. Además se registró la instalación de alambrado, afectando el estilo de vida de la Comunidad ya que les impide transitar libremente por su territorio”, indica la letrada.

“Todas estas intromisiones implican una vulneración de los derechos territoriales de la Comunidad Originaria, quien ya realizó varias denuncias a la policía, al ministerio de Ambiente de la Provincia de Salta, pero nunca obtuvo respuestas. La policía rural no va a cotejar la tala que ellos denuncian y el ministerio solamente realizó un acta”, señala Jezieniecki.

El acta de inspección N° 042-000942 realizada por la Secretaría de Ambiente, el 6 de septiembre de 2018, manifiesta que “la Policía Rural y Ambiental N°4 de la localidad de Tartagal, habiendo constatado la existencia de ejemplares cortados de cebil y palo blanco en las coordenadas geográficas referidas…” constatando la existencia de tala en el territorio comunitario.

Desde 2019 rige una medida cautelar de no innovar que intentó poner freno al desmonte, en este sentido la abogada asevera, “esto quiere decir que la justicia ordenó que mientras se lleve adelante todo el proceso judicial, se encuentra prohibido realizar tala, hacer ingreso de ganado vacuno y tender cualquier tipo de alambrado. Recientemente, y pese a que se encuentra vigente esta medida, se registró tala de árboles nativos”, y agrega “Estas actividades son totalmente ilegales, ya que no cuentan con autorización del Ministerio de Ambiente de la provincia, quien es el que otorga guías para poder extraer madera y no se está logrando que los organismos de competencia frenen este desmonte”.

La acción tomada por el Juzgado en lo Civil y Comercial N° 1 de Tartagal, establece “hacer lugar a la medida cautela y, en consecuencia, ordenar, previa caución personal, la prohibición de innovar, debiendo los demandados y/o a quienes estuvieran realizando los actos turbatorios, suspender la ejecución de los mismos, y de todas aquellas actividades, acciones que alteren o modifiquen la situación de hecho en el territorio”. A pesar de todas estas medidas y denuncias realizadas, la situación no ha mejorado.

Juan de Dios López, cacique de la Comunidad Territorios Originarios Wichí, señala con preocupación “La tala nos obliga a retirarnos de nuestro territorio y abandonar lo que es nuestro, abandonar nuestro sacrificio y no queremos eso. Hicimos muchas denuncias porque sabemos de la situación y queremos que se detenga el desmonte en territorio Indígena.
Para nosotros el monte es vital, es estar junto a la naturaleza, respetando el llamado de la Madre Naturaleza, viviendo de manera saludable”, sostiene.

En relación al avasallamiento constante al que están siendo sometidos, López afirma, “estas acciones están destruyendo nuestra cultura y están provocando la división de nuestras fuerzas. El Indígena durante décadas ha fortalecido el territorio, fortalecido a los árboles y ahora estas empresas mandan topadoras para avasallar todo el territorio indígena. Nosotros queremos proteger nuestro territorio, buscamos que se cumplan nuestros derechos. Somos culturales, la tierra es nuestra vida”, subraya el líder Indígena.

Cabe destacar que, a raíz de esta crítica situación, la Comunidad viene desarrollando un constante proceso de resistencia, mediante diversas acciones, tanto jurídicas como comunicacionales, con el acompañamiento de la organización de mujeres indígenas ARETEDE y Radio Comunitaria La Voz Indígena. En este sentido y ante la decisión de frenar una vez más el desmonte que trasgrede la orden judicial de no innovar, integrantes de la Comunidad fueron amenazados por personas cercanas a los emprendimientos sojeros y madereros acontecimientos que fueron denunciados ante las autoridades policiales.

Según menciona FM Comunitaria La Voz Indígena, “La tala indiscriminada y el perjuicio ocasionado en la Comunidad puede resumirse en los siguientes aspectos:

En la consecuencia directa sobre la producción comunitaria y actividades tradicionales, para las que el monte es elemental en función de la continuidad de los mismos. Teniendo en cuenta la intensidad de la actividad maderera, la Comunidad se ha dedicado a tareas de reforestación, pero cada vez más talan árboles pequeños que la misma Comunidad ha sembrado. Por la importancia cultural y simbólica de los alimentos del monte que impactan en la reproducción socio-organizativa del Pueblo Wichí. Por el acceso al conocimiento de la medicina tradicional, asociado a antiguos conocimientos de los Wichí.

La presencia del monte resulta fundamental para la producción de oxígeno en zona de alta producción de monocultivos, así como para impedir los movimientos de suelos y las inundaciones que se verifican cada vez con más intensidad en la ruta 86”.

Además, aclararan que “los miembros de la Comunidad sufrieron grandes padecimientos espirituales al ver que extraños habían ingresado a sus tierras con motosierras, tractores y camiones, a destruir sus árboles, arbustos, campos de cultivo, modificando definitivamente el paisaje natural y tradicional en los que ellos y sus abuelos crecieron y se desarrollaron de acuerdo a sus propias pautas culturales. Los ancianos, niños y niñas, jóvenes y adultos de la Comunidad sufrieron los efectos del accionar ilícito, que se tradujo en angustias, tristeza, impotencia, y sentimientos de humillación y avasallamiento de su cultura”.

 

Fotografía: 3Roots/ Martin Kraft/François Toussaint

 

 

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