noviembre 20, 2021

“Los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que abrir la boca.” Gral. Don J. de San Martín

El 20 de noviembre de 1845, en una curva del río Paraná, conocida como la Vuelta de Obligado, al norte de la provincia de Buenos Aires, se enfrentaron la Confederación Argentina, liderada por Juan Manuel de Rosas, y la marina anglo-francesa que pretendía invadir estas tierras.

El enfrentamiento de la Vuelta de Obligado fue fundamental para detener el avance de la invasión, cuyo fin era colonizar territorios del país y controlar la navegación de los ríos.

Los soldados argentinos, en inferioridad de condiciones ante la flota más poderosa del mundo, resistieron en ese estrecho recodo del río Paraná, evitando que las tropas enemigas pudieran ocupar las costas.

Es importante  tener presente, que cuando se defiende  la soberanía  tiene que medirse a todos con la misma vara.  Es así que debe respetarse a los Pueblos Indígenas en sus luchas, el derecho a su autonomía como Pueblos Preexistentes.

Los Pueblos Indígenas se rigen por  sus propias normas, generalmente reguladas por su historia y  la naturaleza. Esta soberanía que se pretendió avasallar con  las campañas militares  sigue vigente y cada vez más fuerte en la lucha por el respeto a sus derechos, sobre todo territoriales.

Las Comunidades Originarias claman por justicia, piden que sus derechos, reconocidos en el artículo 75, inciso 17 de la Constitución Nacional sean cumplidos; solicitan a diario que el Estado les restituya lo que les pertenece y así poder ejercer su verdadera autonomía y autodeterminación, que sin territorios propios es imposible.

El derecho internacional reconoce estos derechos de manera expresa en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas en su artículo 3, “los Pueblos Indígenas tienen derecho a la libre determinación. En virtud de ese derecho determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural”.

Asimismo el artículo 4 expresa, “los Pueblos Indígenas, en ejercicio de su derecho a la libre determinación, tienen derecho a la autonomía o al autogobierno en las cuestiones relacionadas con sus asuntos internos y locales, así como a disponer de medios para financiar sus funciones autónomas”,  y el artículo 5 del mismo documento indica: “Los Pueblos Indígenas tienen derecho a conservar y reforzar sus propias instituciones políticas, jurídicas, económicas, sociales y culturales, manteniendo a la vez su derecho a participar plenamente, si lo desean, en la vida política, económica, social y cultural del Estado”.

En consecuencia, los Pueblos Originarios reclaman autonomía sobre sus territorios, sobre el agua, sobre sus costumbres y espiritualidad y sobre todo lo que les compete, para que puedan en verdad encontrar su desarrollo en un país que es, a pesar de algunos, pluriétnico y multicultural.

Los Pueblos Originarios, se rigen por  sus propias normas, normalmente reguladas por su historia y  la naturaleza, son soberanos de su futuro.

 

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Cintia Gimenez

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