marzo 8, 2021

Los Pueblos Indígenas, riqueza para la humanidad

PRONUNCIAMIENTO DE LA XVI ASAMBLEA NACIONAL DEL EQUIPO NACIONAL DE PASTORAL ABORIGEN (ENDEPA)

“Considero imprescindible realizar esfuerzos para generar espacios institucionales de respeto, reconocimiento y diálogo con los pueblos nativos, asumiendo y rescatando la cultura, lengua, tradiciones, derechos y espiritualidad que les son propias. Un diálogo intercultural en el cual ustedes sean los «principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios”.

(Papa Francisco, Puerto Maldonado, Perú, enero 2018)

 

Al celebrar la XVI Asamblea del Equipo Nacional de Pastoral Aborigen, nos urge manifestarnos ante el sufrimiento público, actual y doloroso que hoy padecen los Pueblos Indígenas en nuestra Argentina.

Inspirados en la Palabra de nuestro Hermano el Papa Francisco y en este tiempo de pandemia, a pesar de las dificultades del distanciamiento, seguimos caminando, animados y esperanzados, junto a los Pueblos Originarios compartiendo su clamor por el respeto a sus territorios, por el derecho a la educación indígena, a la salud, la economía, la participación, la autonomía, la identidad y la autodeterminación.

Nos duele la discriminación, el maltrato, la represión del Estado de la Provincia de Formosa sobre los Pueblos Indígenas que la habitan, con actos inadmisibles en una sociedad y un Estado igualitario, democrático donde los derechos de los Pueblos Originarios han sido reconocidos y, aun así, son vulnerados principalmente por quien debiera garantizarlos.

Nos preocupa la marginación y la violencia que provocan los proyectos extractivistas que se multiplican en todo el territorio nacional, ante la intencionalidad e irresponsabilidad política de los gobiernos; por ello rechazamos la irracional deforestación en varias provincias, la promoción del Proyecto de Zonificación Minera en la meseta central de la Provincia de Chubut, entre otros, y nos solidarizamos con su incansable resistencia, entendiendo que la lucha en la defensa del agua es por la vida y que el compromiso debe ser de todos en la conservación y cuidado de la madre tierra.

Denunciamos los violentos e injustos desalojos en la Provincia de Jujuy, y tantos otros avasallamientos que deben soportar los Pueblos Indígenas a lo largo del país, y que se les han agravado en el contexto de la pandemia.

Nos pronunciamos en contra de la devastación de nuestra madre tierra, la discriminación y la destrucción de las culturas indígenas.

Rechazamos el sufrir de los marginados que, en este tiempo de azote mundial del Covid-19, son los más vulnerables: en este contexto que evidencia la fragilidad de la vida humana, en un modelo de sociedad donde, desde hace más de 500 años, los pobres y los Pueblos Indígenas no caben con su dignidad humana sagradamente merecida, son tratados como población sobrante y desechable. Entendemos, sin ninguna duda, que su existencia y diversidad son vitales en la construcción del mundo más justo al que aspiramos.

Pero ante todo esto, reafirmamos la convicción de que las luchas y sus justas causas nunca mueren, renacen y se transforman, como las vidas entregadas en rebeldía que, como el viento y el sol, se levantan en cada amanecer. Aun en medio de un sistema arrollador y hegemónico, siempre cabe la esperanza.

Comprendemos profundamente que la causa de la humanidad se sustenta en la solidaridad y el respeto de los derechos y de las plurietnicidades. Ante la negación racista de la identidad, nos urge la revolución de las ideas multiculturales; es necesario transformar el sistema patriarcal excluyente y colonial, al que hemos rechazado siempre, entendiendo que la humanidad debe sanar sus desarmonías. “Sanando tú sano yo, sanando yo sanas tú; sanando nosotros sanamos todos” nos decía la sabia teóloga aymara, Sofía Chipana. Sólo así podremos lograrlo.

Tenemos la convicción de que ni con el despojo de las tierras se quitará la espiritualidad que sustenta la vida y la cultura de estos Pueblos, por lo que reafirmamos una vez más nuestro compromiso en el acompañamiento de sus luchas por la reivindicación de sus derechos, de sus territorios, con profundo respeto a sus cosmovisiones.

Caminamos inspirados por la huella del Nazareno, por el “Buen vivir”, la “Tierra sin males”, el “Pachakuti”, el “Küme Monguen”, el nuevo sol, el nuevo cielo, la nueva humanidad, una nueva tierra de fraternidad.

¡Es la hora de dar respuesta al clamor de los pueblos! ¡De un mundo con múltiples rostros, con justicia y paz!

ENDEPA – 2021

 

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Joselo Riedel

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