junio 14, 2021

14 de junio: 5° aniversario de la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas

La Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas es el primer instrumento de la OEA que promueve y protege sus derechos en el continente. Permite que estos participen en todos los temas relacionados con su desarrollo, reconociendo sus derechos comunitarios.

El documento abarca el conjunto de derechos que poseen las Comunidades Indígenas, derechos humanos, colectivos, organizativos, políticos; derechos sociales, económicos, de propiedad e identidad cultural.

Hoy nos encontramos en un contexto de graves y constantes amenazas a los territorios Indígenas, el Artículo XXV de la Declaración reafirma que “los Pueblos Indígenas tienen derecho a mantener y fortalecer su propia relación espiritual, cultural y material con sus tierras, territorios y recursos”, el “derecho a poseer, utilizar, desarrollar y controlar las tierras, territorios y recursos que poseen en razón de la propiedad tradicional u otro tipo tradicional de ocupación o utilización, así como aquellos que hayan adquirido de otra forma”; también deja clara la obligación estatal de asegurar “el reconocimiento y protección jurídicos de esas tierras, territorios y recursos”.

Considerando el contexto y las realidades específicas de las Comunidades en América, el articulado identifica, por primera vez, un conjunto de derechos de los Pueblos Indígenas en el Sistema Interamericano e internacional. Reconoce los derechos colectivos de los Pueblos Originarios, “indispensables para su existencia, bienestar y desarrollo integral” (Artículo VI); el reconocimiento de la personalidad jurídica, respetando sus formas de organización (Artículo IX); el reconocimiento, respeto y protección de las distintas formas Indígenas de la familia, en particular la familia extensa y las formas de unión matrimonial, la filiación, la descendencia y el nombre familiar (Artículo XVII); el derecho de las Comunidades en aislamiento voluntario o en contacto inicial a permanecer en dicha condición y de vivir libremente y de acuerdo a sus culturas (Artículo XXVI), entre otros.

Este instrumento normativo regional fortalece y consolida todo el proceso de reconocimiento de los derechos de los Pueblos Originarios en el derecho internacional, en la práctica jurídica es de gran utilidad.

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Joselo Riedel

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