septiembre 22, 2021

Se realizó el 5° encuentro de Mujeres Indígenas de la Región NEA

Este encuentro tuvo como particularidad el ser semipresencial y virtual, donde cada grupo de las participantes se organizó de diferente manera. Fue un momento para compartir, reflexionar y alzar la voz.

Algunos equipos comenzaron con las actividades desde la mañana, constituyendo un punto de reunión presencial donde compartir la vida entre un pequeño grupo local, para luego conectarse con las demás mujeres participantes del encuentro vía Zoom. Otras se sumaron a la reunión de manera independiente.

El encuentro presencial comenzó según la organización de cada Equipo Diocesano de Pastoral Aborigen (EDiPA) y el virtual desde las 15 h hasta las 18 h, del día 18 de septiembre.

 

Se conectaron 16 pantallas y 47 mujeres de los Pueblos Wichí, Nivačle, Pilagá, Mocoví, Qom y Mbya Guaraní en las provincias de Formosa, Santa Fe y Misiones.

 

El evento comenzó haciendo memoria de los Encuentros de los seis años transcurridos desde el primero.

Luego se compartieron las siguientes consignas en pequeños grupos: ¿Cómo estamos viviendo en nuestras Comunidades este tiempo de pandemia?, ¿Cómo nos ayuda la sabiduría que nuestras abuelas y abuelos nos han enseñado y dejado para cuidamos, curarnos, acompañarnos en esta situación?, ¿Qué esperanzas abre, qué horizontes amplía?

Las resonancias del Plenario, se vivieron desde la palabra de cada una de las mujeres participantes, que  traemos aquí tratando de  mantener  el  modo de charla informal, para que de alguna manera  los lectores/as puedan sentir  el calor y las vibraciones de un  Encuentro tan profundo y emotivo. No importa quien dijo cada cosa sino lo que  dijo y decidió compartir.

 

Aquí su palabra:

Por algo llegó esta pandemia, estábamos poco con nuestros hijos, escuchábamos menos a los abuelos, ahora nos reunimos más a conversar otra vez, retomamos prácticas propias de nuestro Pueblo que estábamos dejando un poco.

Confiamos en Dios. La enfermedad siempre existió. Es importante cuidar la naturaleza para estar sanos.

Vivimos encerrados este tiempo, primero no creíamos que nos iba a llegar el Covid a nosotros, pero llegó y hubo fallecidos, hoy estamos vacunados. 

Los abuelos nos dejaron yuyos, pero no todos los usamos. También nos dejaron enseñanzas importantes.

Sentimos mucha tristeza por los mayores, que no podían salir de sus casas. 

Nuestros abuelos nos contaban que algo muy parecido sucedió con la fiebre amarilla que hubo hace tiempo entre los Pilagá, por eso nos cuidamos mucho y respetamos la cuarentena. Hubo estas enfermedades y va a seguir habiendo, por alguna razón suceden. No tenemos que tener miedo porque somos fuertes, tenemos que estar muy unidos y cuidar el monte, eso nos dicen nuestros guías espirituales.

 

Los Pueblos Indígenas somos muy fuertes, por eso no tenemos miedo. En el monte tenemos salud.

Fue grande la tristeza en el mundo entero. 

Dijeron los abuelos que tenemos que defender el territorio, el agua, la naturaleza, porque eso es vida y remedio para los Pueblos indígenas.  Ellos sabían que venía esta enfermedad y nos dijeron que no hay que tener miedo sino esperanza, confianza y estar unidos.  Ellos nos dan paz y fuerza.

Las mujeres indígenas tenemos mucha fuerza, por eso es importante que podamos encontrarnos, aunque sea virtualmente, porque, aunque sabemos que no estamos solas, que nos acompañamos, nos hace bien sentirlo de esta manera, viéndonos, conversando…

Fue lindo charlar en este encuentro, aprendí cosas. Agradezco a la vida por este momento.

Algunas contamos con el apoyo de la pastora y también de la hermana, compartir la espiritualidad nos daba fuerzas y nos ayudaba a seguir…

Yo perdí algunos seres queridos, nuestro líder Israel Alegre también partió y ha dejado un vacío muy grande.

Nosotras hicimos, en el Centro Comunitario, lo que llamamos «humear» con el yuyo piripipi. Lo hicimos a los grandes y a los chicos y estamos seguras que nos ha protegido un poco.”

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Cintia Gimenez

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