Encuentros que fortalecen caminos

REGCHAG en la Marcha dos Povos de la COP30, Belém

En el marco de la Marcha dos Povos de la COP30, la Red Eclesial Gran Chaco y Acuífero Guaraní (REGCHAG) tuvo una participación destacada en Belém, consolidando su presencia como un actor clave en la defensa de la Casa Común y la articulación entre territorios, Iglesias y Pueblos Indígenas de distintos países de la región.

La red estuvo representada por Rosita Sidasmed, rsm, Secretaria Ejecutiva, (miembro del Equipo Nacional de Pastoral Aborigen) y Néstor Cuéllar, Secretario Adjunto de la Red, quienes se sumaron a esta histórica movilización junto a miles de personas, movimientos sociales, Pueblos Indígenas y representantes de la Iglesia Católica provenientes de diversos continentes. Su presencia hizo visible el vínculo entre la Amazonía, el Gran Chaco y el Acuífero Guaraní, territorios profundamente interconectados que comparten desafíos frente al avance del extractivismo, la crisis climática y la vulneración de derechos colectivos.

Durante la jornada, REGCHAG tuvo la oportunidad de saludar y encontrarse con referentes claves del ámbito eclesial y de los derechos socioambientales, gestando espacios de diálogo que fortalecen alianzas y acciones concretas en defensa de los territorios:
Estos encuentros, tejidos en el corazón de la Marcha dos Povos, subrayan el papel de REGCHAG como parte de una Iglesia en salida, que no se limita a observar las negociaciones desde afuera, sino que se inserta en la caminata concreta de los pueblos, dialoga con referentes de la justicia ambiental y articula con redes hermanas como Red Eclesial Panamazónica (REPAM), Conselho Indigenista Missionário (CIMI), Iglesias y Minería, congregaciones religiosas, representantes del CELAM, Cáritas Internacional y diversas organizaciones eclesiales y sociales del Sur Global.

La presencia de la Red en Belém es un signo de compromiso con la justicia climática, la defensa del territorio y el protagonismo de las comunidades en los espacios donde se discute el futuro de la Casa Común.

En paralelo a esta experiencia de articulación, miles de activistas y Pueblos Indígenas marcharon por las calles de Belém para “presionar” a los negociadores de la COP30 y exigir acciones concretas contra el cambio climático y los combustibles fósiles. Un globo aerostático gigante, en forma de globo terráqueo, acompañó la manifestación en un clima festivo al ritmo de música, pese al sol abrasador.

Rosita Sidasmed, quien participó activamente en representación de la Red y ENDEPA nos cuenta:
Hoy caminamos junto a los Pueblos en la marcha convocada en el marco de la COP30. En cada paso sentí la fuerza de las Comunidades que, desde sus territorios, siguen defendiendo la vida con esperanza activa. La presencia diversa y multilateral de organizaciones, iglesias, juventudes, Pueblos Indígenas y movimientos sociales mostró que otro camino es posible, uno donde la justicia climática nace desde abajo, se construye colectivamente y se sostiene en la dignidad de cada pueblo.

En medio de la crisis, esta marcha fue un signo: la esperanza se vuelve cuerpo cuando caminamos juntas y juntos. Hoy levantamos la voz para recordar que la Casa Común se cuida con participación real, con decisiones valientes y con un multilateralismo que escuche, respete y responda a quienes más sufren los impactos del cambio climático.

La fuerza espiritual y política de los Pueblos Originarios volvió a recordarnos que no hay futuro posible sin sus voces, sin sus territorios y sin sus saberes. Su participación masiva encendió esperanza y marcó con claridad el camino hacia una justicia climática real. ¡Que linda se siente la terca, alegre y esperanzada resistencia!”.

Lideresas Indígenas como Patricia Gualinga, del Pueblo Kichwa en Sarayaku (Ecuador), denunciaron que muchos Pueblos se sienten excluidos de las decisiones dentro de la propia COP, aun cuando el evento se realiza en territorio amazónico. Al mismo tiempo, referentes eclesiales como el hermano João Gutemberg Coelho (REPAM) destacaron el simbolismo de que la COP30 se celebre en la Amazonía, recordando el llamado que el papa Francisco hizo en el Sínodo Amazónico y el rol de la Iglesia en el cuidado de la sociobiodiversidad.

Obispos como Reginaldo Andrietta, de Jales (SP), remarcaron que la cuestión ambiental y social exige democracia directa, amplia participación de los movimientos sociales y la inclusión de las demandas de la sociedad organizada en los procesos de decisión. En esa línea, la Marcha de los Pueblos aparece como un clamor que debe ser escuchado en la COP, reclamando transparencia en los acuerdos y justicia climática para los más afectados.

En ese escenario amplio y diverso, la presencia y los encuentros de las redes se inscriben como parte de un mismo gesto; una Iglesia que camina con los pueblos, que escucha los territorios y que teje redes para defender la vida y la Casa Común desde el Gran Chaco, el Acuífero Guaraní y toda la Amazonía.

Con información de REGCHAG y Vatican News.

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