Malvinas y la deuda con los Pueblos Indígenas
2 de abril – Día del Veterano y los Caídos en la guerra de Malvinas
La participación de integrantes de Pueblos Indígenas en la Guerra de Malvinas constituye uno de los capítulos menos visibilizados de la historia reciente argentina. Se estima que cerca de un centenar de soldados pertenecientes a los Pueblos Qom, Wichí, Moqoit y Mapuche formaron parte del conflicto bélico de 1982, aunque durante décadas sus experiencias quedaron relegadas a los márgenes del relato oficial.

Diversas investigaciones, entre ellas las impulsadas por la Coordinadora de Comunicación Audiovisual Indígena (CCAIA), advierten que muchos de estos jóvenes fueron incorporados sin plena conciencia del destino que los esperaba. A esa falta de información se sumó, posteriormente, una marcada discriminación en el acceso a derechos y asistencia, configurando una situación de profunda desigualdad. En ese sentido, los excombatientes Indígenas atravesaron una doble condición de invisibilidad: por un lado, debido a su rol como veteranos y por otro, a causa de su pertenencia a Pueblos Indígenas.
Recién con el paso de los años comenzaron a emerger testimonios que permitieron reconstruir, en cierta medida, dichas trayectorias. Este silenciamiento no resulta aislado, sino que se inscribe en una lógica histórica más amplia, donde la participación indígena en procesos clave fue sistemáticamente minimizada o directamente omitida.
Hoy, los Pueblos Originarios continúan reclamando visibilización, reconocimiento cultural, restitución territorial y participación en las decisiones que los afectan. En ese marco, la cuestión Malvinas se entrelaza con demandas actuales vinculadas a la soberanía, no solo en términos geopolíticos, sino también en relación con los derechos de quienes habitan ancestralmente el territorio argentino.
El aporte del historiador Qom Juan Chico, a través de su obra sobre la participación indígena en la guerra, resulta fundamental para comprender esta dimensión. Su mirada propone una reinterpretación del conflicto desde una perspectiva descolonizadora, en la que la presencia indígena no es anecdótica, sino constitutiva del reclamo soberano.