La Independencia nos invita a reconocernos pluriétnicos y multiculturales

Cada 9 de Julio, la Argentina celebra el nacimiento formal de una Nación libre y soberana. Pero la Independencia también invita a recordar que nuestro país nació sobre un territorio habitado ancestralmente por Pueblos Indígenas.

La Argentina es un país pluriétnico y multicultural porque su historia, identidad y presente se construyen sobre la convivencia de múltiples pueblos y culturas. Los Pueblos Indígenas, preexistentes a la conformación del Estado nacional, constituyen una parte esencial de esa diversidad, reconocida por la Constitución Nacional. Su existencia anterior al Estado, junto con los aportes siguientes, configura una sociedad diversa, donde el respeto por las identidades culturales, las lenguas, las cosmovisiones y los derechos colectivos fortalece una democracia basada en el reconocimiento de la pluralidad.

En 1816, más del 70 % del actual territorio argentino estaba habitado por Pueblos Originarios. Esa diversidad fue reconocida por los propios congresales de Tucumán, quienes dispusieron que el Acta de la Independencia fuera traducida al Quechua, Aimara y Guaraní, un gesto político que expresaba que la nueva Nación debía dialogar con todas las culturas que habitaban el territorio.

Sin embargo, esa mirada fue perdiéndose con el paso del tiempo. La expansión del Estado sobre los territorios ancestrales, el despojo, la discriminación y la invisibilización de los pueblos originarios marcaron buena parte de la historia argentina. Recién en 1994, la Constitución Nacional reconoció su preexistencia étnica y cultural, aunque muchos de sus derechos todavía esperan una plena aplicación.

Entonces, celebrar la Independencia también significa preguntarse qué país queremos construir. Reconocer la diversidad no divide a la Nación; por el contrario, la fortalece. Asumir que la Argentina es una nación pluriétnica y implica valorar la presencia ancestral de los Pueblos Indígenas, respetar sus derechos y comprender que su historia no comenzó con el Estado, sino que el Estado nació sobre una tierra que ellos habitaban desde mucho antes.

El desafío sigue siendo construir una independencia cada vez más plena, una que incluya la memoria, el respeto y la justicia para todos los Pueblos que forman parte de la identidad argentina.

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