En el marco del inicio de la Semana de los Pueblos Indígenas, la Comunidad San José de Río Muerto convocó y reunió a vecinos, referentes indígenas y organizaciones en una jornada marcada por la memoria, la identidad y la reivindicación histórica, atravesada además por una profunda alegría y emoción por este día tan esperado, que se entrelazó con una sentida gratitud por el camino de lucha, aunque doloroso, recorrido durante años por las Comunidades.

La actividad se desarrolló este domingo, en coincidencia con el Día del Aborigen Americano, y tuvo como eje central la celebración del reciente reconocimiento de la preexistencia étnica y cultural del Pueblo Nivaĉle por parte del Estado nacional.
Desde las primeras horas de la mañana, el encuentro congregó a líderes de Comunidades, Pueblos hermanos, integrantes del Equipo Diocesano de Pastoral Aborigen y miembros de la Asociación para la Promoción de la Cultura y el Desarrollo (APCD), quienes participaron de una jornada que combinó espiritualidad, expresiones culturales y espacios de reflexión colectiva. En ese marco, desde temprano la comunidad se convocó a la celebración de la misa, que resultó muy concurrida y participativa, vivida de manera festiva como momento de acción de gracias.
Allí se destacó el valor de la espiritualidad comunitaria como parte esencial de la vida de los Pueblos Indígenas. Posteriormente, referentes de las Comunidades tomaron la palabra para expresar su agradecimiento y remarcar el significado de un reconocimiento que, según coincidieron, fue fruto de años de lucha, organización y resistencia. En ese contexto, emergieron testimonios profundamente conmovedores que condensaron la memoria colectiva: “lloramos, sufrimos mucho, pero hoy experimentamos un día de verdadera celebración”, una frase que sintetizó el tránsito del dolor hacia la conquista de un derecho largamente esperado.
Las danzas y manifestaciones culturales ocuparon un lugar central, reafirmando la identidad viva del Pueblo Nivaĉle y de otros Pueblos presentes. Entre ellas, cobró especial relevancia la danza de mujeres, como expresión de fortaleza, memoria y continuidad cultural. En el encuentro también se compartió el almuerzo comunitario, concebido no solo como instancia de encuentro, sino como un espacio de integración y fortalecimiento de los lazos en un clima de alegría compartida.

El contexto de la celebración estuvo atravesado por un hecho de relevancia institucional: la publicación de la Resolución 220/2025, mediante la cual el Estado argentino reconoció de manera expresa la preexistencia étnica y cultural del Pueblo Nivaĉle en la provincia de Formosa. La medida, impulsada por el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), dio cumplimiento a lo establecido en el artículo 75 inciso 17 de la Constitución Nacional, que reconoce los derechos de los Pueblos Indígenas.
Lejos de interpretarse como una concesión, el reconocimiento es entendido como la materialización de un derecho histórico. La resolución se originó a partir de una presentación de Comunidades Nivaĉle, entre ellas San José, Tisjucat, Lamadrid y Fa’waaicucat, que reclamaron el reconocimiento formal de su existencia previa al Estado nacional. En ese recorrido, también se expresó un profundo agradecimiento a todas las personas e instituciones que acompañaron a las Comunidades en este proceso de lucha y que hoy comparten la alegría de esta celebración, uniendo fuerzas para continuar el camino colectivo.
Durante años, la ausencia de este reconocimiento en la normativa provincial de Formosa generó limitaciones en el ejercicio de derechos colectivos, incluyendo la participación institucional. La medida adoptada por el INAI busca revertir esa situación, respaldada en estudios históricos, antropológicos y culturales que acreditaron la presencia ancestral del Pueblo Nivaĉle en el territorio.
En ese sentido, la jornada en Río Muerto no solo tiene un carácter celebratorio, sino también profundamente político y simbólico. Los participantes coincidieron en que el reconocimiento representa un hito en el camino hacia la reparación histórica, aunque señalaron que aún quedan desafíos pendientes, como el avance en el reconocimiento de personerías jurídicas y la plena participación en los espacios de decisión.

Así, este gran encuentro se consolida como un espacio para honrar las raíces, fortalecer la identidad cultural y reafirmar derechos, en una fecha que, más allá de la conmemoración, volvió a poner en agenda la vigencia de las luchas de los Pueblos Indígenas en Argentina.
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