A 10 años del asesinato de Berta Isabel Cáceres Flores
La historia de Berta Cáceres es la de una Mujer Indígena del Pueblo Lenca que convirtió la defensa del territorio en una causa que sigue viva. Como coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), lideró la resistencia contra la construcción de represas sobre el río Gualcarque, un río sagrado y fuente de vida para su Pueblo.

El proyecto avanzó sin consulta previa, libre e informada, violando el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales. La Comunidad de Río Blanco denunció el despojo territorial impulsado por la empresa Desarrollos Energéticos S.A. (DESA), con respaldo de sectores del poder político. La respuesta fue persecución, amenazas y represión. El 3 de marzo de 2016, Berta fue asesinada en su casa en La Esperanza, Intibucá, en un contexto de violencia sistemática contra quienes defienden el ambiente en América Latina.
Diez años después, su historia sigue marcando el presente. En distintos territorios de la región, Comunidades Indígenas, campesinas y organizaciones socioambientales continúan enfrentando el avance de proyectos extractivos -minería a gran escala, agronegocio, explotación hidrocarburífera y forestal, represas- que tensionan el equilibrio ecológico y social. El patrón siempre se repite: falta de consulta, criminalización de la protesta, judicialización de referentes y una creciente exposición a la violencia.
En este escenario, la vigencia del Acuerdo de Escazú cobra una dimensión que no debemos olvidar. No se trata solo de acceso a la información o participación ciudadana, sino de la obligación de los Estados de proteger a quienes defienden el ambiente, reconociendo que su tarea es esencial para la democracia y la sostenibilidad.
Lo que ocurrió con Berta revela una matriz estructural que atraviesa a América Latina. La confrontación entre un modelo de desarrollo basado en la extracción intensiva de bienes naturales, únicamente con la visión de mercado, y otro centrado en el cuidado de la biodiversidad sigue abierta. Y en esa disputa, las voces comunitarias continúan siendo las más vulnerables.
Hablar hoy de Berta Cáceres es hablar del presente latinoamericano. Es preguntarnos qué modelo de desarrollo queremos, qué lugar ocupan los Pueblos en las decisiones sobre sus territorios y qué garantías existen para quienes levantan la voz.
Porque la defensa del territorio no es delito, no es “terrorismo ecológico” , es derecho y cuidado.
Y mientras haya Comunidades que protejan el agua, el monte y la vida, Berta vive.
Berta Cáceres: 10 años de luz, rebeldía y justicia.
via COPINH

El Consejo cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) al cumplirse el décimo aniversario de la muerte de la compañera y fundadora, Berta Cáceres, alza su voz ante el pueblo hondureño y el mundo:Berta triunfa sobre la muerte.
A diez años de su partida física, Berta Cáceres sigue siendo luz. Berta logró vencer a quienes intentaron silenciarla y hoy su voz sigue más viva en las luchas del pueblo Lenca y de los pueblos del mundo. Berta nos enseña, y exige, a hacer frente a la guerra, desigualdad y opresión con esperanza, valentía y claridad política.
Sí es posible vencer los intereses mezquinos del gran capital nacional e internacional, su ejemplo lo demuestra.
La verdad es irrefutable, la justicia es necesaria.
Hoy no queda ninguna duda. El crimen contra Berta se cometió bajo las órdenes del poder económico de Jacobo Atala, José Eduardo Atala, Pedro Atala, Daniel Atala Midence, y con la complicidad del Estado de Honduras y el financiamiento de los bancos FMO de Holanda y BCIE. La verdad ha sido esclarecida por expertos internacionales y solo queda el inexorable camino de la justicia.Berta nos convoca a la unidad.
El legado de Berta es un llamado a la unidad bajo la bandera de la dignidad. Es un llamado honesto a la organización comunitaria, al despertar del pueblo Lenca y a la entrega por la vida. Es un llamado a la unidad, a la superación de nuestras propias conductas incorrectas y a la autocrítica constructiva.
Berta nos convoca en estos momentos de guerras, desesperanza y retrocesos, a juntarnos en alegría y a crear el mundo y la sociedad en la que queremos vivir, de respeto de los bienes comunes, de construcción colectiva y de alternativas al capitalismo, al racismo y al patriarcado.
Por la memoria de nuestra compañera y la defensa de nuestros territorios, el COPINH:Llama al pueblo hondureño y al movimiento social y popular del mundo a recuperar la palabra y la acción de Berta Cáceres para enfrentar los desafíos actuales con alegría y audacia.
Exige a la fiscalía y al Estado de Honduras la captura y enjuiciamiento de los miembros de la familia Atala Zablah, como máximos responsables de su asesinato.Solicita a la comunidad internacional a reforzar los esfuerzos por la justicia integral para Berta Cáceres y todas las personas defensoras de los derechos y territorios.
Convoca a la unidad del movimiento social y popular de Honduras en el Frente Berta Cáceres por los derechos y los territorios.
¡Berta Vive, la Lucha Sigue!
¡Berta Vive, COPINH Sigue!
“Con la fuerza ancestral de Berta, Lempira, Mota, Iselaca y Etempica se levantan nuestras voces llenas de vida, justicia, libertad, dignidad y paz.”
Dado en la ciudad de La Esperanza, Intibucá, al 1ro de marzo de 2026.