Desde el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (ENDEPA) expresamos nuestra preocupación a partir de la inquietud manifestada por el Equipo Diocesano de Pastoral Aborigen (EDiPA) de Trelew, ante la circulación de materiales educativos que presentan a los Pueblos Indígenas como parte de un pasado lejano y cerrado, sin reconocer su presencia viva y su continuidad histórica en el presente.

Cuando se habla de “los Tehuelche” de manera general, con frecuencia se omite que bajo esa denominación se reconocen diversos Pueblos con identidades propias, entre ellos el Pueblo Gününa Küna, el Pueblo Aonikenk y el Pueblo Selk’nam, entre otros. Por eso, referirse a la Nación Tehuelche implica reconocer esa diversidad interna, así como sus formas de organización, su cosmovisión y su profunda relación espiritual con el territorio.
Reducir su historia únicamente a ideas como el nomadismo, la caza o a habitantes de una “tierra estéril”, sin mencionar su continuidad histórica, los procesos de despojo territorial que atravesaron ni su vigencia actual, puede reforzar una mirada parcial que termina por invisibilizar su existencia presente.
Los Pueblos Indígenas no desaparecieron. Siguen habitando, resistiendo y transmitiendo cultura en la Patagonia -y en todos los lugares donde habitan-, manteniendo vivas sus lenguas, sus memorias y sus formas comunitarias de entender el mundo.
Del mismo modo, el territorio no es estéril. Para estos Pueblos es espacio sagrado, memoria ancestral y también proyecto de vida comunitaria.
Desde ENDEPA creemos en una educación verdaderamente intercultural, capaz de reconocer al Pueblo Mapuche – Tehuelche y la diversidad de sus Comunidades, de incorporar sus propias voces y narrativas, de enseñar la historia completa -incluyendo los procesos de despojo y las luchas de resistencia- y de promover el respeto y la convivencia en la diversidad.
Porque educar también es reparar.
Nombrar es reconocer.
Y reconocer es hacer justicia.