Ratificamos nuestra defensa por la vida y la casa común

Desde el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (ENDEPA) queremos hacer llegar nuestra cercanía y acompañamiento a los vecinos de Mendoza, quienes resisten y defienden el agua, rechazando el Proyecto de Megaminería San Jorge.

Asimismo, acompañamos el pronunciamiento de la Arquidiócesis de Mendoza, entendiendo que, como Iglesia, debemos defender la vida y la naturaleza para garantizar, hoy y para las generaciones futuras, un ambiente sano.

Nos preocupa y nos duele que los diputados hayan aprobado la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del emprendimiento en Uspallata, sin escuchar el clamor del pueblo de Mendoza ni el de la tierra ante el avance de un modelo extractivo que solo genera ganancias para unos pocos y deja destrucción y muerte para el resto.

Exhortamos a los senadores a que sean empáticos con el pueblo que los votó y que hoy se manifiesta en las calles rechazando este proyecto minero.

Nos alarma que se haya censurado el documento elaborado por el CONICET, el cual daba cuenta de los riesgos que conlleva este proyecto y exponía las falencias que no han sido subsanadas ni evidenciadas en el informe de impacto ambiental.

Como equipo que pertenece a la Iglesia Católica de Argentina, ratificamos nuestra defensa de la vida, de la Casa Común y del respeto y cumplimiento de los derechos de los Pueblos Indígenas y de la población en general.

Compartimos las palabras del Papa León XIV, quien, continuando con el legado del Papa Francisco, en su mensaje por la X Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación nos ha dicho: “En un mundo en el que los más frágiles son los primeros en sufrir los efectos devastadores del cambio climático, la deforestación y la contaminación, el cuidado de la creación se convierte en una cuestión de fe y de humanidad”.

Debemos defender y cuidar el agua, porque nos da vida y permite que la haya en abundancia.

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